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miércoles, 1 de diciembre de 2010

.Odio esa manera de ignorar el mundo, la maldita indiferencia que, lejos de estar contenida en tarros de cristal, se desparrama por los suelos y trepa por las paredes de mi cueva como si ese territorio fuese suyo y yo fuese sólo una invitada.
Detesto, por otro lado, esa manera de decir adiós, y para esto no encuentro más justificación que mi propia misantropía. La detesto igual que adoro el sosiego verbal y el modo en que las palabras se mecen en el sonido ambiente como si fuesen las hojas de un maizal con la brisa cálida de verano.
Adoro también el intranquilo bienestar que me inunda mientras bebo tratando de no sostener la mirada y la paz que me proporciona la vuelta a casa.
Me produce cierta curiosidad la emoción que se asoma tras las puertas y nunca se anima a entrar en este terreno, es como cuando tienes ganas de llorar pero las lágrimas sólo se dignan a quedarse en las pestañas del párpado inferior. En realidad, no sé por qué lo hace, porque mi emoción siempre ha sido muy curiosa, pero debe de ser que esta vez hay algo que la retiene, y no la culpo, es más, ni siquiera me molesta que no entre a charlar.
Y ya no es que odie, ni adore, ni me produzca curiosidad, es que la indiferencia se me contagia y empiezo por no interesarme en absoluto por los fotogramas del pasado, y lo peor es que tampoco me interesan los del futuro. Y aquí ando, sin andar, claro, preocupada en absoluto por la temporalidad y sin proyecciones de futuro que incluyan filtros cálidos. Parece que todo me importe un bledo, y así es.
He estado intentando evitar(te) a toda costa en estas líneas, por si no lo habías notado.
Y, aunque venía a ponerme moñas, me parece que lo que he conseguido es que esta historia me produzca la misma indiferencia que hace unos minutos, cuando comencé a escribir; así pues, deduzca.

sábado, 27 de noviembre de 2010

"Soy un hombre cerrado, taciturno, poco sociable, descontento, sin que todo ello constituya una infelicidad para mí, ya que es solamente el reflejo de mi meta. De mi modo de vivir en casa se puede sacar alguna deducción. Vivo en familia con personas buenísimas y afectuosas, más extraño que un extraño. Con mi madre no he cambiado en estos últimos años más de veinte palabras de promedio al día; con mi padre, nada más que el saludo. Con mis hermanas casadas y mis cuñados no hablo en absoluto, sin que esto signifique que esté enojado con ellos. El motivo es sencillamente éste: no tengo absolutamente nada que decirles. Todo cuanto no es literatura me hastía y provoca mi odio, porque me molesta o es un obstáculo para mí, por lo menos en mi opinión".

Franz Kafka.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne, no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así, cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser, y, si yo dejara de ser, todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena"

__Las palmeras salvajes, W.Faulkner.

lunes, 15 de noviembre de 2010

.En mitad de mi trabajo acerca del modo en que las ONG's comunican, acaba de llegar a mi mente como un destello un par de frases que pronunció delante de una clase de hormonas con 14 años mi profesor de Ciencias Sociales, que sería mi profesor de Historia hasta abandonar el instituto con 18: "los países pobres van a seguir siendo pobres mientras que los países ricos sigan queriendo ser ricos. Si éstos últimos explotan sus recursos y sacan partido de la lamentable situación en que todos ellos se hallan, tened claro que seguirán haciéndolo si eso les ayuda a afianzar su poder en el mundo".
Pedro Colmenero tenía toda la razón del mundo; y me maravilla la idea de que pueda seguir repitiendo esas frases a todos los cursos a los que dé clase, porque sólo con que una persona tomase conciencia de ellas, se obtendría una gratificación.

sábado, 13 de noviembre de 2010

.Igual te preguntas por qué ahora y no dentro de un mes que es tu cumpleaños, y te respondería si pudiese encontrar una razón lógica a este constante recuerdo que me abraza hasta casi ahogarme. Ya sabes, hay amores que matan (aunque el tuyo a veces me da la vida).
Sé que te encanta la forma artificiosa, lo llamativo en su esencia y lo vital, todo lo que infunda ánimo de seguir saltando, o tropezando, aun en las sendas más pedregosas. Sí, claro que lo sé; han sido muchos veranos a tu lado y muchos inviernos prendidos del fuego de una cerilla cuya llama titilaba con el viento y amenazaba con apagarse.
Pero esta vez vas a tener que disculparme, estoy de un gris insoportable. Cuando me ducho, el agua cristalina se convierte en gris, las luces se convierten en un brillo mortecino y las paredes amenazan con sombras de color gris oscuro casi negro. Te digo esto para que sepas, aunque sé que eres plenamente consciente de ello, que te escribo desde la más profunda melancolía.
Desde la habitación con paredes grises que el Otoño ha pintado, te escribo para agradecerte esa capacidad insólita que tienes de alegrarme los momentos con sólo ver las fotos que tenemos juntos. Esta capacidad no sólo viene motivada por el hecho de que estéticamente quedas bien donde quiera que te pongas, sino que en ella intervienen factores como tu vitalidad, que sobrepasa los límites icónicos para instalarse a mi lado y me hace pensar que merece la pena volverse gris durante un tiempo sólo por volver a darte un abrazo.
Eres una de esas personas que aparecen en la vida de los demás como por casualidad y acaban instalándose hasta conseguir la etiqueta de "celebrity". Alguien edición limitadísima, de originalidad casi imposible y exultante carácter. Alguien capaz de teñir la mañana más austera de verde y naranja, capaz de llevar al extremo el término diversión en una noche fría como un témpano.
Y tengo que darte las gracias también porque, de no ser por tí, no tendría ni la mitad de mis fotos preferidas, me faltaría un 50% de los fotogramas que, día a día, aportan una dosis de energía a mis mañanas de lunes.
Por personas como tú puedo decir que tengo dos hogares. Uno, el indómito mundo al que me enfrento yo sola con los pilares que el destino ha puesto en mi camino en forma de amigos, y otro, el que se adivina tras vastos campos verdes y marrones y donde se respira el aire más puro que se ha creado.
Gracias a personas como tú, no podría jamás abandonar ese mundo por mucho empeño que pusiese.
No sé si se me ha escapado decírtelo alguna vez, pero TE QUIERO. Así, con mayúsculas y con un convencimiento que casi asusta.




jueves, 28 de octubre de 2010

.Nadie me pidió que hablase, y no hablé. Entonces llegó alguien que me dijo que me sentase, que tomase aire antes de vomitar toda la tristeza que contenían mis ojos y que no esgrimiese los recuerdos más oscuros que se escondían detrás de mi nuca. Y no era mi plan, pero comencé a hablar. Hablé del tiempo y de sus armas de doble filo, y de la suerte, de los malabares que podía hacer. Hablé de lo mucho que me había costado susurrar mis miedos y de lo mucho que me había dolido que éstos, una vez fuera, se volviesen furiosamente contra mí. Miré por la ventana, pero no había nada que me impidiese seguir hablando, así es que, como una autómata, continué con mi voz aletargada narrando las historias que nunca sucedieron pero que inventé sólo por decorar aquellas paredes blancas que parecían querer derrumbarse justo encima de mi cabeza.
Y le conté que tenía miedo, miedo de seguir así; de andar perdida, registrando en los baúles, buscando lo que sabía que jamás iba a encontrar.

jueves, 21 de octubre de 2010

.Un recuerdo es como una persona. Puede echarte a perder o puedes echarlo a perder. Puede hundir tu dignidad, puedes hundirle la suya (que tienen, cuidado).
Son seres curiosos los recuerdos. Más poderosos que factores como el clima y mucho más poderosos que las pasiones que nos arrastran. Incluso podríamos decir que, en la escala jerárquica del poder, los recuerdos están (o casi) en la cúspide.
Cada recuerdo es diferente, como las personas. Y, como una persona, cuando se acerca, no sabes nunca qué reacción va a provocarte la colisión con él.
También pueden hacerte sentir horriblemente feliz o, por el contrario, horriblemente miserable en cualquier momento; eso también sucede con las personas.
Pero los recuerdos no entienden de algo esencial: si los tratas bien o los tratas mal. No lo entienden.
Aunque intentes portarte bien con ellos, pueden volverse contra tí sin motivo alguno (y viceversa).
Y como contrincantes son infalibles, no tienes escapatoria rápida si quieres librarte de ellos. La solución para combatirlos es el tiempo (y a veces ni siquiera eso).

jueves, 30 de septiembre de 2010

.El ser humano es frágil por naturaleza y necesita protegerse del medio natural.
Los mecanismos de defensa son una reacción a las circunstancias, a veces pueden parecer profundamente fieros, y a veces nos hacen parecer mucho más frágiles de lo que por naturaleza somos.
Hay personas que intentan defenderse del medio mediante un rechazo compulsivo de las costumbres del medio en que se hallan insertas; otras, por el contrario, intentan camuflarse entre el ambiente e intentar adaptarse de modo que su presencia apenas afecte al medio. Pero la presencia siempre afecta, aunque no queramos.
Está claro que la influencia de la persona que va pisando las costumbres será mayor, me atrevo incluso que a decir que más destructiva, aunque a menudo sólo es deseo de apariencia. En cambio, es posible que la influencia de la persona camaleónica aporte más armonía al escenario. Aunque, igualmente, podemos ser engañados.
Saben? me jode a veces ser una mezcla de estos dos perfiles de modo bipolar; quiero decir, que o me sitúo en un extremo o me sitúo en el otro, lo cual acaba destruyéndome únicamente a mi...

sábado, 18 de septiembre de 2010

.Salí de casa desesperada, sin tener demasiado claro si el plan iba a funcionar o no. Si funcionaba, me cubría de gloria, y, si fracasaba, tendría la absoluta certeza de que nunca más iba a tener una oportunidad como aquella para sentirme plena. Así es que me puse el disfraz de bala con los labios pintados y la raya del ojo en modo discontinuo y asusté incluso a los señores del Metro.
La última señal que había recibido, la misma que me había empujado a esa carrera, la recibí a destiempo y con incertidumbre, pero quería probar. Yo mandaba señales pero del feed-back no había ni rastro y eso aumentaba mi desesperación.
Cogí algo así como 14 trenes para llegar, y en cada uno de ellos encontraba a alguien que, al mirarme, parecía compadecerse de mí y querer tomar en adopción a mi mirada que pedía socorro a golpes de afonía.
Cuando llegué, me serví de un mapa improvisado que yo misma me había fabricado y deambulé por aquellas calles casi vacías de gente; al preguntar, todos me indicaban la misma dirección, pero yo no sabía llegar y, mientras vagaba como un gato herido, veía cómo la posibilidad de tocar con las manos un trozo de magia se esfumaba con cada paso que daba.
Recibí una llamada desde el mundo real que me advertía de que todo aquello era una locura, de que volviese a casa antes de que me quedase sin transporte y de que me pusiese a salvo de todo aquello.
Até cabos y terminé con un puñado de dudas en cada mano, pero me pesaba más la conciencia que el valor y regresé con la infinita pregunta de 'qué hubiese pasado si'.
Nada más llegar a casa, apareció el feed-back en modo flash-back; respondí, se estableció de nuevo comunicación bi-direccional, pero ahora me acompañaba un saco de dudas acerca de si todo aquello era o no verdad.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Canciones desde el extrarradio

.Aquí estoy ensayando, y se preguntarán qué.
Vine de un lugar de esos en los que eres una especie de embrión que se descongela poco a poco, un embrión que, al descongelarse tras seguir todos los pasos que eso conlleva, comienza a metamorfosearse en una especie de ente, y cuando digo ente, remitiéndome al gerundio del verbo ser/estar en griego, me refiero a una especie de abstracción con aspiraciones a convertirse en algo conciso. Lo sé, me estoy desviando.
La cuestión primaria es que me hallo en ese periodo en que soy una especie de renacuajo en un mar enorme; lo sé, en cualquier momento viene una ballena y me traga entre el plancton, pero de momento por aquí nado.
Se supone que de aquí he de salir hecha toda una preciosa sardina de escamaje brillante o una navaja, o algo que ni siquiera alcanzo a imaginar a estas alturas del ciclo. Y digo que se supone, porque los demás peces están deseando atacar.
Esto es un ensayo, no quiero decir que mi plan sea seguir el ejemplo del salmón, de hecho, mi plan es que no hay plan. Al decir ensayo, espero que me entiendan, quiero decir que tampoco esta es mi proyección definitiva, es más, es una especie de brinco para ver las distancias que consigo. Vamos, que estoy haciendo curriculum moral y que es probable que venga un pez gordo y me trague, aunque igual puedo instalarme en el interior de éste tal como hizo Pinocho dentro de la ballena y esperar la próxima salida, o hacerme la terrateniente de tal lugar.
Todo se nadará.

sábado, 4 de septiembre de 2010

.Este piso huele a recién llegada, a vida recién estrenada, a maletas por vaciar, a prejuicios por quemar.
Me siento como hace casi un año (cómo pasa el tiempo y qué rápido he engordado).

lunes, 16 de agosto de 2010

.Prometí escribirle la mejor de las historias, mostrarle el reverso de mi corazón, que estaba cubierto de algodón por dentro.
El otro día lo ví (después de tanto tiempo) y me costó mucho intentar parecer natural delante de él y de sus palabras como cuerpos, y cuando digo mucho probablemente no entiendan la intensidad con la que lo refiero.
Se me antojó pensar después de aquella noche que justo cuando nos encontramos en una situación complicada es cuando, casi sin notarlo, escribimos las mejores historias. A menudo los ojos se convierten en la pluma, y la tinta se desliza por las pestañas, esparciéndose a través del espacio que dista entre dos cuerpos, y llegando a atrapar al otro interactor.
Dependiendo de cómo escriban nuestros ojos, al contrincante se le atrapa de un modo u otro, y ganar la partida, dependiendo del contexto, tiene relación en gran medida con las distancias que guardamos.
Os prometo que, si supieseis cómo son sus ojos, su pelo, su voz y las formas de su cuerpo, entenderíais, aunque sólo fuese una pequeña parte, mi sensación de pérdida cada vez que se marcha. Porque el vacío que acostumbra a dejar su ausencia es nuestra distancia al final de una conversación multiplicada por el número que va antes de llegar al infinito.

viernes, 6 de agosto de 2010

Estábamos en la terraza tomando alcohol cuando me preguntó por qué, así sin más.
Yo estaba con las manos apoyadas en la barandilla helada, sintiendo los huesos del Febrero más tibio de mi breve existencia, y le pregunté que por qué qué en concreto.
Empezó otra vez con esa jodida risa que me provocaba una horrorosa y violenta incertidumbre, y, sólo cuando vio un destello iracundo en mi mirada, sosegó y me preguntó: por qué estamos aquí? Pensé que estaba de un existencialista profundo y quise regalarle algún dardo mordaz, pero en seguida continuó expresándome lo rara que se le presentaba aquella situación, diciendo algo como que éramos dos personas de tiempos distintos y mundos parecidos que estaban ligados por una soga invisible más resistente en un lado que en otro que podía vencerse en cualquier momento.
No voy a negarles que aquello me sorprendió, estaría mintiéndoles.
Me acerqué un poco a él, lo suficiente para tocarle la barbilla, y le dije que el amor era puramente irracional, y que ahí encontraba yo la respuesta a su pregunta.

martes, 3 de agosto de 2010

.Una vez me contó en medio del café que follar con él era distinto, y no supe qué cara poner.
Empezaré desde el principio, de acuerdo.
Habíamos quedado en mi cafetería preferida, que solía estar llena siempre pero aquel día parecía haber sufrido un exterminio, porque no había ni rastro de otra vida humana ajena a la de la camarera.
Pedí mi clásico solo con hielo de verano y ella pidió su clásico café vainilla. Empezó a contarme de los de aquí, de los de allá, y de los de más acá hasta que llegó a él.
Me dijo que había conocido a alguien completamente maravilloso que le hacía sentir especial, y supuse que era uno de esos romances pasajeros que acostumbraba a coleccionar, hasta que me dijo su nombre y sus atributos físicos, y tuve que disimular muchísimo, pero aún así tuve que justificar mi expresión diciendo que la descripción no coincidía con el tipo de chicos que ella acostumbraba a frecuentar.
Me dijo que en eso precisamente estaba la gracia, en que era algo completamente revolucionario para ella, algo que había conseguido romper por completo todos sus esquemas. Le dije que sí, que era maravilloso, y entonces fue cuando empezó a hablarme de sus vaivenes de índole carnal.
Empezó a contarme lo maravilloso que era hacer el amor con él (porque hacían el amor en lugar de follar), y yo, mientras escuchaba su voz como un murmullo lejano, recreaba en mi mente mis momentos junto a él.
Ella no paraba de hablar, se la veía emocionadísima de veras, y yo, que estaba al borde de una taquicardia severa, concluí esa conversación diciendo que nos habíamos pasado la vida intentando encontrar al tipo que fuese bueno en la cama y que tuviese un comportamiento adecuado en todolodemás, y que cuando lo encontramos igual se desvanece pronto por cualquier estupidez.
Entonces se quedó muy seria, le dije que yo pagaría la cuenta y que tenía que irme inmediatamente.
Si están pensando en que lo primero que hice tras salir de la cafetería fue derrumbarme, se equivocan, lo primero que hice fue llamarlo para preguntarle si era feliz con su nueva chica, y su respuesta fue que sí, que era la mitad de feliz de lo que lo fue conmigo, y eso le hacía sentir el hombre más afortunado del mundo.

domingo, 1 de agosto de 2010

.Recuerdo que en aquel pequeño comedor estábamos reunidas muchas personas, yo sólo conocía a una de ellas y miraba con curiosidad al resto. Miraba también el dibujo que estaba al lado de la ventana que tenía enfrente, los carteles antiguos y las puertas de una madera blanca que parecía ser mucho más vieja que el suelo de aquella ciudad.
El dueño de la casa se llamaba Ramón, y su pelo era de esos que a una no se le olvidan fácilmente. Recuerdo que llegó de una de las habitaciones con un portátil y lo abrió como si estuviese descorchando una botella de vino para celebrar algo muy importante. Abrió su carpeta de música y nos sirvió a todos una copa de rock indie.
Fue curioso, porque en aquel ambiente conseguí sentirme especialmente bien, aunque no conociese apenas a nadie y no fuese la situación más cotidiana del mundo, pero se desprendía un ambiente tan sincero que sentirse incómoda hubiese sido una enorme falta de educación.

jueves, 29 de julio de 2010


.Te dije que todas aquellas locuras yonkis me excitaban mucho más de lo que conseguía hacerlo el ingenio mordaz de Woody Allen y las teorías de McLuhan, me estaba refiriendo a todas aquellas cosas que salían intensificadas en algunas secuencias del cine moderno y que yo nunca terminé por decidir si era capaz o incapaz de morderlas fuerte y terminar siendo más poderosa que ellas.
Delante de tí yo tenía que ser la mujer de acero, la mujer a la que, si le aplicas un poco de calor se convierte en lava sólida y si le aplicas un poco de frío tienes que tener cuidado de no tocarla para no convertirte en hielo. En esto no iba desencaminada, pero no conseguía ser tan valiente como quería, y a veces me convertía en gelatina.
Me estaba tirando un farol, pero claro, eso era lo único que tú no podías saber, y, por supuesto, fue lo único que terminaste por deducir.

Imagen: Christian Louboutin-David Lynch

domingo, 25 de julio de 2010

.Como siempre, me encontré con que me había quedado colgada de un completo desconocido.
Intenté buscar una explicación lógica que respondiese a esa especie de tendencia que me llevaba siempre a un irrevocable desastre emocional, pero siempre acababa incrustada en una jodida explicación que normalmente expresaba una conformidad irreverente, quiero decir que normalmente me ponía excusas a mi misma para explicarme que todas aquellas pequeñas recaídas, me decía que lo normal era eso y que era más coherente enamorarse de lo que a una le gusta y realmente quiere que no convencerse de algo que vemos y con lo que tendremos que convivir de un modo u otro.
Entonces me surgió una duda: de qué nos convencemos? de que esas cosas realmente nos gustan o de que vamos a tener que convivir con ellas día a día?

lunes, 19 de julio de 2010

.Sé que, por definición, el olvido hace referencia a un proceso que nos expone a la pérdida selectiva (o completa) de la memoria, pero, no sé, yo creo que es algo más complicado.
Empezaré desde el principio para que se hagan una idea, no es demasiado fácil, tampoco quiero que piensen que va a ser complicado, no. Me refiero a que es extraño, basta con hacerse una idea y asimilarla, no hay más.
Les contaré cómo comenzó toda esta falacia que terminó siendo una paradoja, los conceptos aquí evolucionan con la historia, sí, como las personas. Son una especie de actantes, desempeñan un papel fundamental.
Al principio no me daba cuenta, creía que tenía cosas más importantes que pensar, pero no se imaginan lo equivocada que estaba. Más tarde lo entendí.
Empezó como uno de esos juegos típicos de película francesa de cine independiente, ya saben, una idea desarrollada que no seguía las coordenadas de ningún otro dogma y cuya constante formal era que todo el celuloide estaba impregnado de un extraño color verde. Me refiero a que en un momento determinado imaginé algo que, aunque en un principio quedó a un lado, posteriormente sería desarrollado como otra realidad que dio mucho sentido a mis días y que, en parte, justifica mi actual estado.
Apareció mucho antes de yo desarrollar la idea en cuestión, en concreto catorce meses antes, pero mi imaginación se veía demasiado débil para traspasar fronteras, claro, que yo tenía otros planes diferentes. Apareció, como les decía, con sus ojos de un color que no existe, o que al menos no sé definir, con su coche de un color que tampoco existe o que tampoco sé definir, y su voz de un tono que, aunque sí existe, tampoco sé definirla con exactitud.
Sí, apareció así, y un día decidí incluirlo en mi guión para convertirlo en una especie de antihéroe al que fulminaría dos secuencias más tarde (aunque, como siempre ocurre, la cosa se alargó más de lo previsto). Era una mediodía de Noviembre y el azar o nosotros mismos decidimos sentarnos uno frente a otro a comer con ocho personas más, y así empezó nuestra primera conversación, que, aunque no tuvo nada de interesante, nos llevó a contraer una especie de lazo que yo interpreté como matrimonio, pero esto vendría más tarde.
Pasaron dos meses en los que yo viví en la más absoluta inopia, o al menos eso opina el instinto que me lleva a interpretar todo como si fuese literatura. Poned que han pasado dos capítulos que contenían el hecho de mentalizarse de que otra historia ajena a esta había terminado y unas Navidades lúgubres (como todas las Navidades).
Ahora estamos en un Enero frío como un hierro en la madrugada noruega, y, de repente, una coincidencia en un pasillo me hizo caer del nido y ver que, efectivamente, había otra realidad. Es como si al caer hubiese atrapado también la manta que cubría aquella especie de quimera. Me encontré con un esposo, una hipoteca que nunca pagaría y un planning que me obligaba a hacer la cena los martes y los jueves.
Supongo que sabéis cómo funciona un matrimonio, no hace falta que dé muchas explicaciones, pero voy a deciros que fueron unos meses de absoluto caos, un caos muy agradable, todo hay que decirlo, que me llevó a maravillarme casi con cualquier cosa.
Con esto quiero decir que practicábamos todo lo que en un matrimonio se practica, desde ir a hacer la compra hasta hacer el amor hasta perder la cuenta, pasando por discutir al menos cinco veces por semana.
Y, de repente, un día dejé que alguien me rompiese la quimera. Llegó dos días antes y le di permiso, habiéndome prometido a mi misma que todo estaba bien, que esa quimera iba a tardar mucho tiempo en romperse y errando, como supondrán, en el intento.
Como leen, vendí mi quimera, mi memoria y mi risa a alguien que llegó dos días antes. Creo que dejé en esa persona mucho más de lo que yo misma había conseguido, y se preguntarán, quizás, si mereció la pena.
Voy a contarles la verdad, o al menos lo que más se le aproxime; si nos estamos refiriendo al tiempo que duró aquella puñalada, no mereció demasiado. Si nos referimos a todo aquello que experimenté sensorialmente mientras duró, igual sí. Si nos referimos a la calidad, entramos en un problema. Entramos en un problema y les diré por qué, porque me mentí a mí misma diciéndome que había sido maravilloso y que nunca encontraría nada mejor, sabiendo de sobra que lo había, pero de igual modo poniéndome una venda en los ojos y caminando errante durante diez largos meses.
Por supuesto, rota la quimera, tuve que mandar al exilio a todo aquello que conllevaba la misma, y aquí es cuando volvemos a lo que les dije al principio respecto al olvido. Se exiliaron lejos de la quimera, pero se instalaron al lado de mi fuente de recuerdos, haciéndome tanto daño que me volví en contra no sólo del mundo sino también de mí misma.
Desde entonces hasta ahora, he decidido instalar mi otra realidad dentro de los escombros que quedaron de mi quimera, pensando que quizás en algún momento pueda volver a construir una realidad que ensartase a aquel actante magnífico de la historia que termino de contarles.
Y se preguntarán por qué no he olvidado algo que jamás pasó, les daré la respuesta. Saben? a veces es demasiado peligroso construirse un mundo que sea mucho mejor de lo que tu propia realidad es. Si a eso le sumáis una capacidad de recuerdo enorme y un olvido selectivo que nunca deja de actuar, tenéis el resultado, la clave por la que les escribo esto que, a su vez, viene motivada por mi estado: una nostalgia impertinente que no deja de acariciarme el cuello por las noches para hacerme creer que alguien duerme a mi lado. En efecto, duerme alguien, mi propia soledad.

martes, 6 de julio de 2010

.El peor fuego es aquel que encuentra su fin en su propio inicio, que tiene armas para regenerarse a partir de sí mismo sin querer seguir trabajando, que convierte el oxígeno en combustible para seguir gritando sin pararse a respirar.
Este tipo de fuego tampoco se para a pensar porque utiliza sus neuronas como leña para alimentar su propia ira. Es como una especie de automatismo, hasta tal punto que cuando termina de trabajar se convierte en mil pedacitos grises y sus lágrimas se disfrazan de un humo tenue y pegajoso, y se queda desecho sin fuerzas que le sirvan para algo más que para soportar encima de él a otro fuego tanto o más potente como lo fue él.
Reducidos a cenizas, no somos más que el sustento de los vivos.

domingo, 27 de junio de 2010

.He aquí una oda al espectáculo más maravilloso que un ser humano puede contemplar.
La alabanza al espacio que se cierne entre las ramas, al color que viste a las flores en primavera y al frescor del pinar en pleno diciembre.
Es un canto al naranja del níscalo y al color rojizo del vino.
Y un soplo de esperanza para las entrañas de la Madre Tierra que, con sus colores, cambia nuestro estado de ánimo e incluso desordena nuestro alma. En el peor de los casos, la naturaleza nos estaría abrazando con la mejor de sus promesas.

sábado, 12 de junio de 2010

.Hace tiempo dejé de interesarme por la filosofía. Os prometo que me encantaban mis clases de ética, pero la filosofía se ganó a pulso mi odio. Bueno, rectifico: fue mi profesor, una persona, a mi parecer, fría y vacía, como un invierno en la memoria de un pez. Eso, sumado a su modo de corregir los exámenes en el que sólo los favoritos ganaban, me hizo odiarlo aún más, a él y a su materia. Y eso que yo estaba entre los favoritos, muy a mi pesar.
Por eso fui incapaz de interesarme por Santo Tomás o Kant, su preferido, dicho sea de paso. Aparte de los cuatro autores que conocí en segundo curso y del que sólo me gustó Platón porque me resultaba poético y musical, no conozco mucho más, y lo más triste es que no puedo evitar la sensación nauseabunda que me aborda al escuchar el nombre de algún filósofo.
Y he pensado que necesito alguien que me ayude a no odiarles, a sacar su parte pragmática, o su parte poética, que digo yo que todos la tienen; alguien que no se enrede en las ramas del detalle, como acostumbro a hacer cuando se me pregunta por algo que me guste, y que me explique cómo esas personas y sus sistemas llegaron a importar al mundo.
Alguien que sofoque mi afán nihilista y que me ayude a creer en algo diferente a Edipo, en algo infalible, en algo que sea agua tibia para un alma congelada.


llevarás las riendas de la vida hasta la sonrisa perfecta, que es lo único por lo que merece la pena luchar.

jueves, 10 de junio de 2010

.Aquí te echo de menos mientras se me derriten los hielos del café y suena una voz tenue.
Y tú, probablemente, des-esperándote con tu futuro, durmiendo una siesta o trabajando, qué se yo.
Pero yo no puedo dejar de echarte de menos, a ti y a tus ojos verdes, a tu manera de hablar y hasta al modo en que recortas el espacio que nos rodea. Te echo de menos también porque te sorprendes cuando me ves, o porque al menos lo figuras muy bien, como si no pudieses reconocerme después del tiempo que, siendo poco o mucho, sigue jugando sus dados sin escrúpulos sobre dos tableros cuyas rayas esnifamos a medida que nos desesperamos. Pronto no quedarán rayas y nuestros tableros tendrán que aprender comunicación gestual, con lo difícil que es cuando te borran hasta los ojos.
Lo cierto es que lo he estado pensando en frío y creo que lo mejor es terminar de recortar el aire hasta que no quede oxígeno entre los dos, con eso terminaremos por no desesperarnos y tendremos que dejar el vicio de las rayas de los tableros. De ese modo, les dejaremos los ojos para que la comunicación gestual, cuando sea necesaria, les sea más fácil.
Y para cuando no tengamos más remedio que esnifarnos sus ojos, sólo tendremos dos opciones: perdernos por separado o continuar peligrosamente juntos de modo que no haya más remedio que nuestra propia decisión.

lunes, 7 de junio de 2010

Los teatros están llenos de engañosas sirenas coronadas con rosas de invernadero, y el público está satisfecho y aplaude viendo corazones de serrín y diálogos a flor de dientes; pero el poeta dramático no debe olvidar, si quiere salvarse del olvido, los campos de rosas, mojados por el amanecer, donde sufren los labradores, y ese palomo, herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido.

Huyendo de sirenas, felicitaciones y voces falsas, no he aceptado ningún homenaje con motivo del estreno de Yerma; pero he tenido la mayor alegría de mi corta vida de autor al enterarme de que la familia teatral madrileña pedía a la gran Margarita Xirgu, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora del papel, con la compañía que tan brillantemente la secunda, una representación especial para verla.

Por lo que esto significa de curiosidad y atención para un esfuerzo notable de teatro. Doy, ahora que estamos reunidos, las más rendidas, las más verdaderas gracias a todos. Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, ni como estudiante sencillo del rico panorama de la vida del hombre, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado. donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.

El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.

Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido, histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama "matar el tiempo". No me refiero a nadie ni quiero herir a nadie; no hablo de la realidad viva, sino del problema planteado sin solución.

Yo oigo todos los días, queridos amigos, hablar de la crisis del teatro, y siempre pienso que el mal no está delante de nuestros ojos, sino en lo más oscuro de su esencia; no es un mal de flor actual, o sea de obra, sino de profunda raíz, que es, en suma, un mal de organización. Mientras que actores y autores estén en manos de empresas absolutamente comerciales, libres y sin control literario ni estatal de ninguna especie, empresas ayunas de todo criterio y sin garantía de ninguna clase, actores, autores y el teatro entero se hundirá cada día más, sin salvación posible.


Charla sobre el Teatro (1935); Federico García Lorca.

jueves, 27 de mayo de 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

.Y vuelvo a provocar tormentas sensoriales, de esas que inundan el extrarradio de nuestro pequeño espacio, el que titila como un astro azul que se pierde entre los campos, entre el manto marino, entre los edificios que nunca construimos.
Un espacio que se pierde y que emerge de las noches más solitarias, de las palabras, de las canciones de rock&roll y de las carreteras por donde viajaban, a más velocidad de la permitida, todos nuestros sueños convertidos en historias.
Y vuelves, emerges de los recuerdos y de la mano de tus ojos color campo y de tu voz sabor añil. Igual vuelves porque yo le doy la mano a tus recuerdos y los saco del cieno, probablemente sea así, pero es irremediablemente cotidiano y, si quieres que no te mienta, seguirá siendo así durante mucho tiempo.
La parte negativa es que me he impregnado de tí durante tanto que, aunque intente cubrirme con mantos y ocultarlo, siempre olvido que el leve viento de mayo me quita todo para quedarme sólo con tu parte.

lunes, 17 de mayo de 2010

.Sé que él odiaría la vida en la ciudad. Lejos del mundo, de las historias cercanas. Lejos del sosiego y de la paz que brinda el trigo.
Aborrecería sentirse rodeado de auténticos desconocidos con esas vidas anónimas, con dos gramos de miseria y dos de suerte en los bolsillos, cerca del rugido de los trenes y de los bramidos de las calles.
Odiaría la indiferencia y la entrega a la desintegración del alma, odiaría sentirse una pieza que paga los recibos y notar que el viento llega a sus ojos como ácido. Las noches de estrellas que se ocultan, el frío penetrante que ni siquiera su boina podría frenar.
Echaría de menos el rumor de voces conocidas y el abrazo de cada día, aunque, desde que le arrancaron su mitad, su corazón late distinto en cada despertar.
En parte es ciudadano, porque sabe que sólo en su casa le conocen realmente, que está lejos de la verdad en voces ajenas, pero esa es la parte ciudadana que tenemos todos, él no la tiene en cuenta.
Por eso vuelvo con él, porque necesito que su alma, un sueño en arrullo, me arrope los sentimientos que con el Ocaso se han congelado.



boina gris, voz de pájaro y corazón de casa.

martes, 11 de mayo de 2010



.A veces me da por pensar en la cantidad de personas que cambian y la cantidad de personas para las que el cambio es permanecer a tu lado.
Y suelo concluir en que es como las piedras: entre millones de piedras me puedo encontrar con tres amatistas que me hacen inmensamente rica.

viernes, 7 de mayo de 2010


.Violeta calma sus furias paranoicas con Blues.
Un caso curioso es el de aquella noche de primavera que salió al balcón con su pijama a ver las estrellas escondidas tras la espesa capa de contaminación de la ciudad, pero enfureció cuando notó que el único brillo de la noche era el de las farolas de la calle.
Corrió a su habitación y encendió el tocadiscos tan pronto como sus dedos le permitieron, se puso de espaldas a la ventana y se sentó en el suelo.
Sonaba Van Morrison con su Goldfish bowl y no pudo sino sentirse como un pequeño pez atrapado en una pecera donde la vida suponía únicamente limitarse a respirar y cerrar los ojos por las noches, como si todo fuese un trance.
Después de Goldfish bowl vino Moondance, que la llevó a pensar en lo cremosa que parecía la luna colgada en una bóveda oscura. Luego vino Soul para peinarle el alma alisándole su furia, y después Brown eyed girl, que le recordó que sus ojos pudiesen parecerle preciosos a alguien de ahí fuera. Finalmente llegó Tom Jones, que acompañó a Van en Sometimes we cry, haciéndole caer en la cuenta de que llorar a veces era un modo de sentirse humana.
Entonces, antes de quedarse dormida en el suelo, sólo le dio tiempo a pensar que la ciudad igual no era como se reflejaba en su furia paranoica, ni tan fantástica como cuando aterrizó en ella, sino que a veces tenía que asustarla un poco para que los buenos momentos pareciesen mejores.


Porque siempre conviene alegrar a la gente también, de vez en cuando, está bien asustar un poco.

miércoles, 28 de abril de 2010

.Toda la ansiedad que llevamos con nosotros, nuestros sueños frustrados, la incomprensible crueldad, nuestro temor a la extinción, la dolorosa mirada interior a nuestra dolorosa condición terrenal, han erosionado lentamente nuestra esperanza y cualquier otra salvación. El bramido de nuestra fe y la duda contra la oscuridad y el silencio es una de las pruebas más terribles de nuestro abandono y de nuestro aterrorizado e indescriptible conocimiento.

Persona, Ingmar Bergman.

lunes, 5 de abril de 2010

.Pero he encendido el altavoz y suena Ismael Serrano, le he dejado recitar un rato mientras intentaba mantener a raya a la nostalgia que, con su habitual ingrvidez, danzaba y danzaba a su gusto.
Yo estaba escribiendo sobre el formato circular, el rectangular y sus usos, pero he terminado por estallar al comprobar mi plena soledad, la cámara del corazón se ha poblado con las ausencias de todos ellos mientras se manchaba de tristeza y se empapaba en amor.
Sus manos, que sembraron y dieron calor a mis territorios, ahora yermos pero ayer de un verde resplandeciente, son ahora un recuerdo que me hace frágil.
Tres horas me han bastado para saltar a un abismo sin paredes, sin nada a lo que aferrarme que no sea mi propia inestabilidad.
Me encuentro entonces con esta plena soledad que tanto he luchado por construir y que ahora me destruye y me deja impávida, lívida, con las manos frías, sin sus abrazos ni el sonido de sus voces.



ojalá me hubiese dado cuenta antes, no siempre lo urgente es lo importante.

sábado, 27 de marzo de 2010


.A mí, con los primeros rayos del Sol primaveral, se me activan las bombillas que sobrevivieron al frío invernal, la sangre no se aglutina en el día treinta de cada mes para hacer inventario y la tinta de mis letras es más púrpura que gris.


here comes the sun.



miércoles, 24 de marzo de 2010


La fe es un grave sufrimiento,
es como amar a un extraño en vano
que no se presnta por mucho que
una llame desesperada.


olvido poco a poco mis sueños y recuerdo el amor inalcanzable.

lunes, 15 de marzo de 2010


La breve intensidad de las primeras luces me dice que en las noches de (mi) Madrid cualquier cosa es posible.

martes, 9 de marzo de 2010

A todas las colecciones Primavera/Verano 2010:


Estimados estilistas, diseñadores, talleres de confección en serie y multinacionales textiles:

Si todo lo que tienen para ofrecerme esta temporada es una serie de ropa fabricada para chicas que se quedan sin comer cuatro días con el único fin de tomar aire y enfundarse en un vestido talla 36 que ni siquiera tiene una relación calidad/precio aceptable, no esperen un desembolso mayor a 5.00€ por mi parte en esta temporada.

Un cordial saludo, R.

domingo, 28 de febrero de 2010

Miraba atrás e intentaba hallar un bonito "modo olvido", pero no lo había. Él me lo había puesto tan complicado que cualquier recuerdo de aquella etapa era en este momento un borrón de colores tristes, y me había hecho sentir tan sumamente ajena y rezagada en mí misma que era imposible pensar que en todo aquello había algo brillante. Lo más brillante fue la lluvia de cenizas, lo único que alcanzaba a ver cuando miraba hacia atrás.
Habrá que esperar al siguiente tren o tirarse a la vía.

martes, 23 de febrero de 2010


.Lo que ella tardó en percibir dos segundos, él había tardado en percibirlo varios meses, pero nunca era tarde.
Ya que él jamás volvería a su lado (y ese era un sentimiento unánime), estaba bien que pudiese crecer como persona, y aquel hecho formaba parte de la primera etapa.
La cuarta era echar a volar hacia sus sueños, libre de toda cadena del pasado o del futuro, libre del yugo del presente.
En algún sentido, los dos eran igual de extraños, y una característica insólita era el echar de menos las agujas de la historia, que, aunque ambos tuviesen momentos muy buenos, también habría momentos de soledad.
Porque uno de sus puntos en común era la necesidad de la soledad, el opio del recuerdo, los vestigios del tiempo.

sábado, 20 de febrero de 2010


.Hola, hola. De un tiempo a esta parte te echo de menos frencuentemente y creo que eso no es bueno.

lunes, 8 de febrero de 2010

Vuelve e inventa una despedida, finjamos que la tuvimos.

.Sabes? lo he estado pensando mucho. Durante mucho tiempo, pensé que nunca me mereciste, que todos aquellos atributos que me empeñaba en otorgarte no eran más que ilusiones y viñetas que yo me inventaba para hacerte más placentero, ya sabes. Estabas lejos y necesitaba un buen recuerdo tuyo hasta que mi vida girase sobre sí y encontrase un nuevo punto sobre el que yo pudiese derramar mi tinta grisácea. Pero, en lugar de encontrar ese punto, hallé una cadena infinita de recuerdos y de espacios vacíos que tenían relación no contigo, pero sí con el amor o con la necesidad de usar los recuerdos agradables para algo que no fuese llorar; no lo tengo claro.
En cambio, ahora mi vida se ha colocado en el mismo decorado en el que se haya inserta la tuya, pero creo que actuamos en secuencias distintas.
Te llamé a gritos durante un mes entero, pero nunca contestaste. Ahora pienso que lo que en un principio me pareció la cosa más descabellada del mundo es en este momento lo más sensato.
Quería rematar todos esos cabos sueltos que dejamos en aquella historia; por imperfecto, era el guión más preciso del mundo.
Estaba asustada, ahora estoy resignada también. No sabes la dificultad que he tenido siempre para dejar de amar las historias pasadas, encuentro encantador su poder erosivo.
Si te estoy imaginando a mi lado, con la banda sonora de mi ritmo triste es porque... en realidad no lo sé, pero creo que tiene algo que ver con nuestra incompatibilidad. Nunca intentamos ponernos a prueba, y con tanta distancia eso era algo insólito. Tiene gracia, hicimos todo lo posible para quitarle brillo a la historia. Hubiese sido más fácil insultarnos, pelearnos, poner las cartas sobre el mantel y decir: "no tenemos un solo as, se ha perdido la parte buena de la baraja, ni siquiera los comodines nos acompañan". Pero siempre intentamos hacer flotar el plomo.
¿Te dije alguna vez que odiaba tu sonrisa enclenque pidiendo perdón? o tu incomprensible manera de follar? o tu maravilloso inconformismo capitalista? Tuvimos la oportunidad de hacerle saber al mundo que los polos opuestos pueden derretirse. Vamos! ahí fuera hay diez millones de locuras inimaginables, ¿por qué no podemos saber que somos perfectamente incompatibles y a la vez vulnerables el uno frente al otro?
No sé qué sentiste la última vez que nos vimos, pero te aseguro que yo esta noche siento una verdadera repulsión hacia mi sentimiento de seguridad, de estabilidad, de que aquí no pasa nada por haber dejado un polvo a medias. El polvo que pudo haberse convertido en el relato más insólito que los años hayan conocido. O más desastroso. Pero fue imperdonable dejarlo a medias. Cuando no sabes si catalogarlo como triunfo o fracaso, estás ante un claro fracaso. Conocerte fue quizás un triunfo, pero no escribir un final fue el mayor fracaso del mundo.
Supongo que ahora estás enamorado de esa chica, y no te culpo, quizás es la mujer de tu vida, no lo sé, pero lo cierto es que tengo la sensación de que encajáis.
Yo sé que tú no eres el hombre de mi vida, lo sé, caray! pero un polvo contigo, retomar la historia, pegárnosla contra el hielo o acabar como conocidos pero con un final escrito sería algo magnífico.
Porque aquí lo que prima es el intento.

jueves, 21 de enero de 2010


.Casi seis años de resbalones en seco, de lágrimas en sus rebecas, de conversaciones telefónicas que probablemente hayan ocupado 2.387.434.778.307 horas de mi vida, pero siempre bien invertidas.
Seis años de mitos que nunca se cumplieron, de quimeras que se cayeron, rodaron y se partieron; seis años de abrazos, de comodidad a su lado, de perfectas asimetrías entre ella y yo.
Seis años de conversaciones por las mañanas, de miedo delante de los exámenes que se avecinaban. Seis años de adolescencia, de gente que llegó, de otra mucha gente que se fue, de muchos sábados locos y de noches de verano que serán difíciles de olvidar. Probablemente, los seis años de mi vida mejor aprovechados.
Dicen que la adolescencia es quizás la etapa más complicada en la vida de una persona, y hay un alto riesgo de que esa afirmación sea cierta, pero tengo que decir que ella ha contribuido a que lo difícil sea más fácil, y a que lo fácil no deje de ser interesante.
Tampoco creo equivocarme al afirmar que en el hecho de que parte de mis sueños se hayan cumplido y de que yo esté ahora aquí, donde siempre quise, haciendo lo que realmente me apasiona, sea algo en lo que ella ha contribuido notablemente. Seis años creciendo juntas, aguantándome, diciéndome a veces lo que no quería escuchar. Seis años de sueños que nunca se cumplieron, de barreras que jamás nos separaron.
Creo que se merece un premio.
porque hacer feliz a una persona es una de las cosas más bonitas y difíciles que existen.

domingo, 17 de enero de 2010


.Me persiguen los teléfonos rotos cuando voy a buscarte,
y las calles enteras están comunicando.

jueves, 14 de enero de 2010


.Y todavía espero encontrarte por algún rincón de este mundo, el día menos esperado (aunque vivo de la espera), en el momento menos oportuno. Supongo que ocurrirá; sucederá un día de esos que mis ojeras llegan a confundirse con el lápiz de ojos expandido por mis mejillas, un día de esos que no importa si el abrigo y el bolso discuten y no se hablan, un día de esos grises, como la línea que une y separa.
En esta línea pienso ahora, y en lo paradógico de ciertas situaciones, en el hecho de que, después de tanto tiempo, siga esperando cruzarme contigo casualmente en algún vagón, o ver tu cara a través del cristal del tren que pasa, o verte caminar lentamente por alguna calle de esas que te quedan cerca.
Y no es que aún no os haya metido a ti y al olvido en la caja del pasado, es que me he dado cuenta de que los juegos de Edipo no caben en ninguna caja por grande que ésta sea.

domingo, 10 de enero de 2010


.O estoy soñando, o hay nieve en la ventana.
Yo diría que no es muy normal, y así mejor me vuelvo a la cama.

martes, 5 de enero de 2010


.Y de repente se vio llorando como años atrás cuando era adolescente, cuando creyó haberse enamorado por completo de un desconocido al que jamás volvería a ver, con el que ni siquiera había hablado, deseando verle tan sólo unos segundos más, deseando que, como en aquel entonces, el deseo se cumpliese; pero las cosas en cinco años habían cambiado mucho. Ahora había sucumbido ante el miedo de la distancia, se hallaba presa de la tiranía del amor.
Estaban todos, incluso los que se marcharon para siempre, y tiraban de ella, de la libertad que tanto le había costado conseguir; tiraron de sus lágrimas, que en sus escasos momentos de soledad caían a raudales; tiraron de su risa, que cayó al suelo rendida; de su mundo, que ahora le servía de alfombra; y lo que fue peor: tiraron de sus aspiraciones, que se quedaron esparcidas entre las sábanas que la arropaban.
Entonces nunca se sabe qué hacer con el rumbo de los días que amenazan, que devoran la cada vez más fina cuerda que te mantiene con vida.


the worst fears, the best tears.

domingo, 3 de enero de 2010


.Ya te mojabas en otro deshielo un instante antes de levantar el vuelo.



peces de colores que den de comer a mis ilusiones.