CC

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Mostrando entradas con la etiqueta Personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de junio de 2012

En la vida no hay retroceso, y en caso de haberlo, es siempre un error garrafal.
Pasas la vida huyendo hacia delante porque lo que hay detrás de ti se va desmoronando bajo tus pies dejando sólo una nebulosa de recuerdos, cicatrices y sonrisas tatuadas. Te das cuenta de que quieres a tus padres no sólo porque te hayan dado la vida sino porque, entre otras cosas, son los únicos que saben soportar tu soberbia sin hacerte daño. Te rodeas de gente y seleccionas a los que serán tus amigos, te das cuenta de que a veces eliges mal y te regodeas en el error hasta encontrar la salida. Y así siempre. 
No hay retroceso. La gente se va, tú te vas, los ritmos empiezan a ser cada vez más desiguales y te quedas con los recuerdos e intentando estirar los brazos lo máximo posible para no perder a los que más quieres. Y, si lo deseas realmente, lo consigues. Aunque la otra persona esté en Cáceres, en Sicilia, en México o en Nueva Delhi. Lo consigues. Porque la comunicación nos da el poder de unir y de separar lo que queramos.
Por eso amo la comunicación. Porque es la última esperanza que me queda para confiar en la humanidad.

domingo, 10 de abril de 2011

.Verás, todas esas personas que están ahí y de las que a veces apenas tomas conciencia tienen un papel fundamental en cada uno de los actos que realizas al cabo del día. Quiero decir que están presentes en todo momento, desde el instante en que te pones las deportivas hasta el momento en que terminas el último sorbo de café.
Creo que el hecho de que apenas seamos conscientes de esto tiene algo que ver con la Teoría de Gestalt, ya saben, percepción de figura y fondo.
Y, si se paran a pensarlo, una figura no es nada si detrás no tiene un fondo. De este modo, nosotros no somos nada si no tenemos una serie de personas que hacen posible que destaquemos de entre el resto aunque a veces podamos parecer sólo masa.

sábado, 15 de enero de 2011

.Al principio, la vida no es más que un compartimento vacío, un camarote con un somier a estrenar y un edredón sin una sola arruga. Y supongo que no sientes nada, que estás como anestesiado aunque en los camarotes adyacentes y en los pasillos haya jaleo. Lo supongo porque el tiempo que tardas en deshacer las maletas, colocar tus cosas en los estantes y esnifar el nuevo aire normalmente suele abstraer.
Paulatinamente, vas entrando en la realidad, que no es demasiado encantadora pero que tiene los labios pintados y sabor a oportunidades por ganar y por perder. Empiezas a compartir el aire con los demás, en parte porque no hay otra alternativa y en parte porque es algo ya interiorizado eso de compartir algo con alguien.
Y los acontecimientos, claro que sí. Los acontecimientos. Nunca sabré decir si las personas motivamos los acontecimientos o si son ellos los que motivan nuestros pasos. Aquí podemos mezclar los conceptos de compartir y acontecimientos, y es entonces cuando obtenemos la oscura mezcla que tiñe nuestras sendas.
La cuestión principal de la que venía a hablaros es la sorpresa que produce percatarse de cómo las personas que nos rodean se hacen más importantes a medida que se van colando en más y más acontecimientos de los que pueblan nuestros días. Y con acontecimientos ya no sólo me refiero a hechos, sino a ideas y valores que tienen lugar en nuestro inframundo cerebélico.
De este modo, el intrincado laberinto de la existencia humana no sólo cobra sentido con la soledad que compartimos con nosotros mismos, sino también con la presencia y la influencia que las personas ejercen en nuestro día a día, pasando éstas de ser decoración ambiente a los ser pilares más o menos esenciales que conforman nuestra existencia.

viernes, 7 de enero de 2011

.Creer, en cambio, que en determinados momentos la mejor opción es quedarse inmóvil, petrificado, hacer como si no sintieses el mundo. Hablo del encerramiento en el interior, que puede ser el lugar más inhóspito y desconocido incluso para uno mismo. De este modo, ya no habrá que desempeñar roles ni controlar la comunicación gestual para que sea ésta quien sirva de guarnición a las palabras.
No obstante, la realidad es algo más complejo que todo esto, es transversal al ser humano, aparece incluso cuando no quieres que eso suceda y te obliga a reaccionar constantemente, te empuja a participar en su juego macabro de soledades acompañadas, tu escondite ya no es hermético aunque te empeñes en mantener lo contrario; la realidad se ha colado por todas partes y es prácticamente imposible que puedas mantenerte mucho más tiempo en tu ajada crisálida sin reaccionar ante el tráfico de acontecimientos que se despliega ante ti.
Tal vez puedas conseguirlo, sí, pero por cuánto tiempo?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne, no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así, cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser, y, si yo dejara de ser, todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena"

__Las palmeras salvajes, W.Faulkner.

sábado, 13 de noviembre de 2010

.Igual te preguntas por qué ahora y no dentro de un mes que es tu cumpleaños, y te respondería si pudiese encontrar una razón lógica a este constante recuerdo que me abraza hasta casi ahogarme. Ya sabes, hay amores que matan (aunque el tuyo a veces me da la vida).
Sé que te encanta la forma artificiosa, lo llamativo en su esencia y lo vital, todo lo que infunda ánimo de seguir saltando, o tropezando, aun en las sendas más pedregosas. Sí, claro que lo sé; han sido muchos veranos a tu lado y muchos inviernos prendidos del fuego de una cerilla cuya llama titilaba con el viento y amenazaba con apagarse.
Pero esta vez vas a tener que disculparme, estoy de un gris insoportable. Cuando me ducho, el agua cristalina se convierte en gris, las luces se convierten en un brillo mortecino y las paredes amenazan con sombras de color gris oscuro casi negro. Te digo esto para que sepas, aunque sé que eres plenamente consciente de ello, que te escribo desde la más profunda melancolía.
Desde la habitación con paredes grises que el Otoño ha pintado, te escribo para agradecerte esa capacidad insólita que tienes de alegrarme los momentos con sólo ver las fotos que tenemos juntos. Esta capacidad no sólo viene motivada por el hecho de que estéticamente quedas bien donde quiera que te pongas, sino que en ella intervienen factores como tu vitalidad, que sobrepasa los límites icónicos para instalarse a mi lado y me hace pensar que merece la pena volverse gris durante un tiempo sólo por volver a darte un abrazo.
Eres una de esas personas que aparecen en la vida de los demás como por casualidad y acaban instalándose hasta conseguir la etiqueta de "celebrity". Alguien edición limitadísima, de originalidad casi imposible y exultante carácter. Alguien capaz de teñir la mañana más austera de verde y naranja, capaz de llevar al extremo el término diversión en una noche fría como un témpano.
Y tengo que darte las gracias también porque, de no ser por tí, no tendría ni la mitad de mis fotos preferidas, me faltaría un 50% de los fotogramas que, día a día, aportan una dosis de energía a mis mañanas de lunes.
Por personas como tú puedo decir que tengo dos hogares. Uno, el indómito mundo al que me enfrento yo sola con los pilares que el destino ha puesto en mi camino en forma de amigos, y otro, el que se adivina tras vastos campos verdes y marrones y donde se respira el aire más puro que se ha creado.
Gracias a personas como tú, no podría jamás abandonar ese mundo por mucho empeño que pusiese.
No sé si se me ha escapado decírtelo alguna vez, pero TE QUIERO. Así, con mayúsculas y con un convencimiento que casi asusta.




jueves, 28 de octubre de 2010

.Nadie me pidió que hablase, y no hablé. Entonces llegó alguien que me dijo que me sentase, que tomase aire antes de vomitar toda la tristeza que contenían mis ojos y que no esgrimiese los recuerdos más oscuros que se escondían detrás de mi nuca. Y no era mi plan, pero comencé a hablar. Hablé del tiempo y de sus armas de doble filo, y de la suerte, de los malabares que podía hacer. Hablé de lo mucho que me había costado susurrar mis miedos y de lo mucho que me había dolido que éstos, una vez fuera, se volviesen furiosamente contra mí. Miré por la ventana, pero no había nada que me impidiese seguir hablando, así es que, como una autómata, continué con mi voz aletargada narrando las historias que nunca sucedieron pero que inventé sólo por decorar aquellas paredes blancas que parecían querer derrumbarse justo encima de mi cabeza.
Y le conté que tenía miedo, miedo de seguir así; de andar perdida, registrando en los baúles, buscando lo que sabía que jamás iba a encontrar.

jueves, 21 de octubre de 2010

.Un recuerdo es como una persona. Puede echarte a perder o puedes echarlo a perder. Puede hundir tu dignidad, puedes hundirle la suya (que tienen, cuidado).
Son seres curiosos los recuerdos. Más poderosos que factores como el clima y mucho más poderosos que las pasiones que nos arrastran. Incluso podríamos decir que, en la escala jerárquica del poder, los recuerdos están (o casi) en la cúspide.
Cada recuerdo es diferente, como las personas. Y, como una persona, cuando se acerca, no sabes nunca qué reacción va a provocarte la colisión con él.
También pueden hacerte sentir horriblemente feliz o, por el contrario, horriblemente miserable en cualquier momento; eso también sucede con las personas.
Pero los recuerdos no entienden de algo esencial: si los tratas bien o los tratas mal. No lo entienden.
Aunque intentes portarte bien con ellos, pueden volverse contra tí sin motivo alguno (y viceversa).
Y como contrincantes son infalibles, no tienes escapatoria rápida si quieres librarte de ellos. La solución para combatirlos es el tiempo (y a veces ni siquiera eso).

jueves, 30 de septiembre de 2010

.El ser humano es frágil por naturaleza y necesita protegerse del medio natural.
Los mecanismos de defensa son una reacción a las circunstancias, a veces pueden parecer profundamente fieros, y a veces nos hacen parecer mucho más frágiles de lo que por naturaleza somos.
Hay personas que intentan defenderse del medio mediante un rechazo compulsivo de las costumbres del medio en que se hallan insertas; otras, por el contrario, intentan camuflarse entre el ambiente e intentar adaptarse de modo que su presencia apenas afecte al medio. Pero la presencia siempre afecta, aunque no queramos.
Está claro que la influencia de la persona que va pisando las costumbres será mayor, me atrevo incluso que a decir que más destructiva, aunque a menudo sólo es deseo de apariencia. En cambio, es posible que la influencia de la persona camaleónica aporte más armonía al escenario. Aunque, igualmente, podemos ser engañados.
Saben? me jode a veces ser una mezcla de estos dos perfiles de modo bipolar; quiero decir, que o me sitúo en un extremo o me sitúo en el otro, lo cual acaba destruyéndome únicamente a mi...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Canciones desde el extrarradio

.Aquí estoy ensayando, y se preguntarán qué.
Vine de un lugar de esos en los que eres una especie de embrión que se descongela poco a poco, un embrión que, al descongelarse tras seguir todos los pasos que eso conlleva, comienza a metamorfosearse en una especie de ente, y cuando digo ente, remitiéndome al gerundio del verbo ser/estar en griego, me refiero a una especie de abstracción con aspiraciones a convertirse en algo conciso. Lo sé, me estoy desviando.
La cuestión primaria es que me hallo en ese periodo en que soy una especie de renacuajo en un mar enorme; lo sé, en cualquier momento viene una ballena y me traga entre el plancton, pero de momento por aquí nado.
Se supone que de aquí he de salir hecha toda una preciosa sardina de escamaje brillante o una navaja, o algo que ni siquiera alcanzo a imaginar a estas alturas del ciclo. Y digo que se supone, porque los demás peces están deseando atacar.
Esto es un ensayo, no quiero decir que mi plan sea seguir el ejemplo del salmón, de hecho, mi plan es que no hay plan. Al decir ensayo, espero que me entiendan, quiero decir que tampoco esta es mi proyección definitiva, es más, es una especie de brinco para ver las distancias que consigo. Vamos, que estoy haciendo curriculum moral y que es probable que venga un pez gordo y me trague, aunque igual puedo instalarme en el interior de éste tal como hizo Pinocho dentro de la ballena y esperar la próxima salida, o hacerme la terrateniente de tal lugar.
Todo se nadará.

martes, 3 de agosto de 2010

.Una vez me contó en medio del café que follar con él era distinto, y no supe qué cara poner.
Empezaré desde el principio, de acuerdo.
Habíamos quedado en mi cafetería preferida, que solía estar llena siempre pero aquel día parecía haber sufrido un exterminio, porque no había ni rastro de otra vida humana ajena a la de la camarera.
Pedí mi clásico solo con hielo de verano y ella pidió su clásico café vainilla. Empezó a contarme de los de aquí, de los de allá, y de los de más acá hasta que llegó a él.
Me dijo que había conocido a alguien completamente maravilloso que le hacía sentir especial, y supuse que era uno de esos romances pasajeros que acostumbraba a coleccionar, hasta que me dijo su nombre y sus atributos físicos, y tuve que disimular muchísimo, pero aún así tuve que justificar mi expresión diciendo que la descripción no coincidía con el tipo de chicos que ella acostumbraba a frecuentar.
Me dijo que en eso precisamente estaba la gracia, en que era algo completamente revolucionario para ella, algo que había conseguido romper por completo todos sus esquemas. Le dije que sí, que era maravilloso, y entonces fue cuando empezó a hablarme de sus vaivenes de índole carnal.
Empezó a contarme lo maravilloso que era hacer el amor con él (porque hacían el amor en lugar de follar), y yo, mientras escuchaba su voz como un murmullo lejano, recreaba en mi mente mis momentos junto a él.
Ella no paraba de hablar, se la veía emocionadísima de veras, y yo, que estaba al borde de una taquicardia severa, concluí esa conversación diciendo que nos habíamos pasado la vida intentando encontrar al tipo que fuese bueno en la cama y que tuviese un comportamiento adecuado en todolodemás, y que cuando lo encontramos igual se desvanece pronto por cualquier estupidez.
Entonces se quedó muy seria, le dije que yo pagaría la cuenta y que tenía que irme inmediatamente.
Si están pensando en que lo primero que hice tras salir de la cafetería fue derrumbarme, se equivocan, lo primero que hice fue llamarlo para preguntarle si era feliz con su nueva chica, y su respuesta fue que sí, que era la mitad de feliz de lo que lo fue conmigo, y eso le hacía sentir el hombre más afortunado del mundo.