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jueves, 29 de octubre de 2009


Si nada me sale, vete a hacer puñetas, y aún me debes mil rabietas. Abre el pecho (y registra).

martes, 20 de octubre de 2009

.Dolías porque eras lo que buscaba;
eras lo que buscaba porque eras atractivo, porque me excitabas, porque tus palabras me envolvían, porque la situación no era fácil, porque sabías cantar con las manos, porque eras un misterio simple, porque andabas temeroso, moribundo, acabado, vencido ante el tiempo, y porque, al fin y al cabo, los dos estábamos igual de atrapados.
Y tú me olvidaste mucho antes de que mi círculo se cerrase.

viernes, 2 de octubre de 2009


.Lejos de la imaginación y de la ficción, abrí su cajetilla, que olía a él cuando llegaba por las mañanas a mi casa en pleno febrero contándome que no se veía capaz de conseguir sus metas, cuando llegaba y me animaba las mañanas de los sábados, cuando salía al balcón de mi casa a fumar, cuando despedazaba las mordazas de mi realidad con un par de palabras. Y empecé a fumar, esta vez de veras, como si los recuerdos se me esfumasen con cada calada, como si me negara a aceptar los kilómetros que se interponían en nuestras calzadas, como si la memoria no bastase para sobrevivir.
Y acepté que ni siquiera sus cigarrillos iban a hacerme sentir junto a él, que ni siquiera eso bastaba para bordar mi materia gris, ni tampoco para vestir mis recuerdos de añil.