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lunes, 14 de mayo de 2012

"-Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara. Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si hubiera nacido. Y hasta se puede probar y sentir, porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón".

RULFO, Juan. El llano en llamas. México D.F.: Fondo de cultura económica, 1953

domingo, 29 de abril de 2012

Se sentía mal a menudo por no echarlo de menos, pero se consolaba diciendo que cada cosa tiene su mecánica sentimental y que tal vez aquella era la única forma de reconstruirse a sí misma. Por egoísmo, por protección o por ausencia de nostalgias, lo único que quería era protegerse.
No obstante, a veces lo echaba de menos. No tanto a la hora de dormir en una cama vacía sino en su manera irrepetible de tocar el timbre, de ver la vida como un camino lleno de obstáculos no tan difíciles de superar o su sonrisa interminable. Entonces, el mundo se le antojaba incomprensible y extraño, más por creer imposible que hubiese gente capaz de tomarse las cosas con tan buen talante por ahí suelta que por ver a la vida como un artefacto malvado y tendente a la injusticia. 
De cualquier modo, lo que más le escamaba de todo era cómo a lo largo de su vida los hombres con los que había compartido historia y sábanas terminaban por ser todos un pozo de problemas y tristezas cubiertos de ese carácter vitalista. Y lo que creía peor: por qué nunca funcionaban los engranajes de ambos si en el fondo eran dos caras de la misma moneda.
Luego le dio por recordar que ninguno de ellos le había llenado tanto como aquél que estaba plagado de tristezas y de dudas y que dejaba que éstas se asomasen ocasionalmente a la boca del pozo.
Entonces concluyó todo aquello diciéndose a sí misma que la nostalgia en este caso de autoprotección no era más que un error fatal que había que esquivar a cualquier precio y fueran cuales fueran las circunstancias.

viernes, 13 de abril de 2012

.Es probable que a veces notes que el suelo desaparece bajo tus pies, incluso puede ser que tu propio abandono interior te deje a la intemperie sin más abrigo que tus propios miedos.
Entonces, errante entre las sombras que hayas ido encontrando en tu propio laberinto, es probable que intentes vislumbrar algo de luz, cuando posiblemente lo único necesario sea encontrarte a ti mismo en esa oscuridad.

domingo, 11 de marzo de 2012

Siempre hacía frío en la pequeña ciudad austriaca de Weisberg. Hasta bien entrado el mes de mayo las temperaturas eran tan bajas que las ráfagas de viento se volvían guadañas de hielo sesgando la ciudad. El aire mordía con pinzadas gélidas, removiendo un baile de teas heladas que se adentraban por cualquier resquicio de la piel, acrecentando las sensaciones de la crudeza de aquel ambiente glacial. A veces la altivez del frío obligaba a contraer los cuerpos; entonces dolía como el filo de una astilla en los ojos o la menta pura en los orificios de la nariz; se congelaba en los dientes apretados y entumecia los bordes de las orejas y las palmas de las manos cuarteando la piel, acorchando lso sentidos y endureciendo los hilos de seda invisible con que se atan los pensamientos más pequeños.

GÓMEZ RUFO, Antonio. El alma de los peces. Barcelona: Muchnik Editores, 2000

miércoles, 1 de febrero de 2012

No escribo esto para demostrar mi odio hacia cada 1 de febrero sino para poner de manifiesto lo mucho que te quiero.
Porque a veces "tristeza" no es la palabra, y a veces existen palabras para definirlo pero no existe un claro deseo de definir este estado. Es algo que ataca no sólo cada uno de febrero, algo que puede aparecer en cualquier momento, cualquier día, en cualquier circunstancia. Y todo esto viene motivado por el hecho de que lo bonito y lo feo de la nostalgia es su versatilidad.
Pero no escribo esto con la intención de que sea un réquiem, porque es más un canto a la eternidad, a ese amor que surge desde el día que naces y te acompaña hasta el día que mueres, porque, bien cultivado, es una de las pocas cosas que pueden ser eternas en este mundo cruel.
Y en estos tiempos convulsos en los que una pierde la noción de las cosas en las que siempre creyó y de las que siempre fue partícipe, es necesario creer que hay cosas que pueden levantarte de cualquier caída, de cualquier vaivén brusco.
Por eso escribo esto, y no porque quiera que la gente lo lea, no. Es porque, como tú, siempre he sido de fechas, y aunque eso sólo supone una mancha en el calendario, en mi caso no deja de ser uno de esos días en que las nostalgias se aglutinan en cualquier rincón y emergen de cualquier lugar para sentarse a tu lado. Por ese motivo, me he sentado aquí, rodeada de innumerables recuerdos que están impregnando todo esto de una tonalidad indefinida.
Y aprovecho para decir que el amor en mi caso existe porque tú existes, y que tal vez haya quien piense que todo esto sea una absurdez, porque al final las cosas se sienten y punto, no hay necesidad de escribirlas. Pero precisamente hoy tenía la necesidad imperiosa de transformar esto en ceros y unos para recordarlo, para que no perezca.
Aunque, de todos modos, si hay algo imborrable, esa eres tú. Tú y tus ojos tristes, tú y tu sonrisa amable, tú y tu honestidad brutal, tú y la sombra que proyectas, tú y el material con el que estabas (y estás) hecha, tú y el hueco de tu ausencia, tú en los álbumes de fotos, tú en todos y cada uno de mis actos, de mis pensamientos, en cada uno de los días de mi vida.
Gracias por haber existido y seguir existiendo.

lunes, 31 de octubre de 2011

"La forma de la madera, por ejemplo, cambia al convertirla en una mesa. No obstante, la mesa sigue siendo madera, sigue siendo un objeto físico vulgar y corriente. Pero en cuanto empieza a comportarse como mercancía, la mesa se convierte en un objeto físicamente metafísico. No sólo se incorpora sobre sus patas encima del suelo, sino que se pone de cabeza frente a todas las demás mercancías, y de su cabeza de madera empiezan a salir antojos mucho más peregrinos y extraños que si de pronto la mesa rompiese a bailar por su propio impulso.
[...] Si queremos encontrar una analogía a este fenómeno, tenemos que remontarnos a las regiones nebulosas de la religión, donde los productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente".

Karl Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Madrid, Alberto Corazón, 1970

martes, 18 de octubre de 2011

.Te he estado buscando en todos los rincones de mi soledad, y, tristemente, también te he buscado en todos los rincones de mis compañías posteriores. Te he buscado en cada palabra, en cada caricia, en cada sensación, en cada susurro, en cada mensaje, en cada mirada, en cada castillo de naipes. También me he estado engañando a mí misma con motivos que ni yo entendía, y con esa triste excusa he ido huyendo hacia delante como si el suelo tras de mi se fuese evaporando.
Por otro lado, he ido tachando días del calendario hasta quedarme prácticamente sin tinta y sin llegar del todo a comprender ciertos fenómenos comunicativos que de vez en cuando tienen lugar y parecen no encontrar su explicación en la cotidianidad de los días.
Y así han pasado años, y tal vez pasen lustros y yo continúe buscando lo que (tal vez) no existe más y sólo sucede una vez en la vida.